La podredumbre cerebral, acelerada debido a los contenidos de IA

Los especialistas señalan que la proliferación de contenidos basura generados con IA para redes sociales contribuyen al deterioro conocido como podredumbre cerebral, es decir, la pérdida de capacidades neuronales. La cognición humana encuentra obstáculos para su desarrollo en esta nueva era, signada por la velocidad y la falta de pensamiento crítico.

Hombre usando el móvil en calle con iconos de inteligencia artificial alrededor

El consumo masivo de contenidos generados por IA afecta negativamente la mente humana.

Podredumbre cerebral: el estado de cosas en el siglo XXI

No es novedad que la tecnología digital tenga un fuerte impacto en la mente humana. En los últimos 20 años se han visto cambios que han tenido repercusiones en el modo en el que utilizamos nuestra mente. A nadie se le escapa que el mundo del scrolling y la atención dispersa es contraproducente para la concentración y la paz mental.

Desde hace algunos años, se utiliza el concepto de podredumbre cerebral para explicar el fenómeno de ralentización del pensamiento. De hecho, en 2024 este término fue elegido como “palabra del año” por la Universidad de Oxford. Un claro indicio de su relevancia cultural.

La podredumbre cerebral se caracteriza por una mayor lentitud a la hora de acometer tareas. No se trata un término médico, sino que es usado en filosofía y estudios sociales, y da cuenta del deterioro cognitivo que se produce tras consumir grandes volúmenes de contenidos triviales en Internet.

La velocidad con la que las imágenes y los videos se superponen en la era digital actual implica un ritmo cognitivo bastante más elevado que el que puede permitirse el cerebro humano. Esto genera intolerancia a cualquier actividad que implique reflexión, análisis, concentración, pausa.

Además, los grandes flujos de información que se mueven y almacenan en el espacio virtual no tienen cabida en la mucho más limitada memoria humana. De esa manera, se produce un fenómeno en el que las personas no recuerdan los datos aprendidos, por incapacidad fisiológica de acumularlos y procesarlos, pero siempre los pueden volver a buscar en internet.

Cómo encaja la inteligencia artificial en este escenario

Desde la inserción de la inteligencia artificial en el mundo online cotidiano, se ha visto un aumento en la cantidad de contenidos basura que se suben en redes. La gran mayoría son tan exagerados e increíbles que se nota a simple vista que no son reales, pero muchos otros presentan dificultades de clasificación.

En efecto, se han visto vídeos falsos de personas celebrando sucesos políticos, con la intención de generar un clima social que no existe. Muchos usuarios consumen en Internet lo que quieren creer, de modo que los contenidos consolidan sus opiniones. Así es que existen vídeos falsos para todas las orientaciones, para todas las militancias.

Para Alessandro Galeazzi, de la Universidad de Padua, Italia, entre los efectos negativos de la IA no solo se incluye esta complejidad para diferenciar los contenidos reales de los falsos, sino también una marcada aceleración en los índices de podredumbre cerebral.

El quid de la cuestión, según el académico especializado en redes sociales, es que la gente consume contenido chatarra sin ninguna pretensión de clasificarlo como verdadero. Lo significativo no es que sea fiel a la realidad, sino que sea entretenido.

Para Emily Thorson, de la Universidad de Siracusa (USA), el asunto es más relativo. La podredumbre cerebral no dependería tanto de la exposición a contenidos basura, sino de los motivos que llevan a las personas a usar dispositivos virtuales.

En este sentido, cuando el único eje es el entretenimiento, se corren mayores riesgos de caer en un letargo cognitivo, causado por la velocidad con la que se impone la chatarra audiovisual. Y ahí radica precisamente la raíz del concepto de podredumbre cerebral como tal.

La preocupación por la salud mental relacionada con las tecnologías digitales tampoco es nueva. Ya en 2010, en su libro The Shallows: What Has the Internet Done to Our Brains, Nicholas Carr analizó los problemas que la nueva sociedad de la información presentaba para el cerebro humano, focalizando en la dificultad para concentrarse y mantener la memoria a largo plazo.

La capacidad de crear imágenes con IA gratis no ha conducido a una humanidad con un desarrollo artístico superior. Toda tecnología, que antaño parecía futurista, se ha aplicado a la creación de basura para pensar cada vez menos, para dejarnos engañar cada vez más fácilmente. A mayor desarrollo informático, menor rendimiento mental. ¿Será esta la constante del siglo XXI?

Jerónimo Corregido – Estafa.info – Editor jefe de la sección de noticias
Lo que ha traído la IA: estafas en redes sociales, disociación con la realidad y aumento de la podredumbre cerebral.