Comprar la Luna: la historia de Dennis Hope y su negocio espacial

Dennis Hope es un empresario estadounidense que lleva ganados más de 12 millones de dólares vendiendo parcelas en la Luna. Miles de grandes corporaciones ya han comprado terrenos, con la idea de usufructuarlos en el futuro. Para muchos se trata de un negocio especulativo, pero otros señalan que es una enorme estafa.

Superficie de la Luna con cráteres iluminados sobre fondo negro del espacio

Dennis Hope ha explotado los grises legales del derecho internacional sobre el espacio.

El negocio inmobiliario de Dennis Hope en la Luna

Cuando parecía que en el planeta no quedaba ni un pedacito de territorio para parcelar y escriturar, Dennis Hope encontró su negocio: vender terrenos en la Luna. El empresario estadounidense comenzó con este excéntrico negocio en 1980 y hasta el día de hoy acumula ganancias superiores a los 12 millones de dólares.

Así es. La especulación inmobiliaria es uno de los fenómenos sociales de la Tierra que ya se han exportado a la Luna. Y no solo al satélite próximo, ya que la empresa de Dennis Hope, Lunar Embassy, también vende terrenos en Marte, Venus, Mercurio y otros cuerpos celestes.

El negocio saca provecho de cierta área gris en el derecho internacional, por un lado, y por el otro se beneficia del respaldo de grandes corporaciones que ya han apostado a comprar un terreno en la Luna.

El soporte legal parte del Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 de las Naciones Unidas, donde se indica que los planetas y satélites no pueden ser reclamados por estados o naciones como propios.

A partir de esta premisa, Hope llegó a la extraña conclusión de que los privados, sean individuos o empresas, sí podían capitalizar el espacio ultraterrestre. A continuación, se puso manos a la obra y envió una carta a Naciones Unidas para blanquear su proyecto. Allí dejó el agregado de que, si la institución tenía reparos u objeciones, podían hacérselas llegar.

La entidad nunca respondió al disparate del empresario, lo cual fue tomado como una tácita señal de aprobación. Claro que esto sí solo no habría bastado para constituir los millones de Lunar Embassy: faltaban las inversiones de quienes estuvieran convencidos. ¿Y quiénes podrían tener interés en comprar parcelas en el espacio exterior?

Huir del planeta: el sueño recurrente de los multimillonarios

La idea de escapar de la Tierra y establecer civilizaciones en otros lugares del cosmos ha estado íntimamente ligada con el desarrollo del capitalismo. La carrera espacial de la segunda mitad del siglo XX fue el momento más evidente de ese fenómeno, aunque es algo que estaba presente desde antes y se potenciaría con proyectos como el de Dennis Hope.

El extractivismo, que es el fundamento del sistema económico, implica la destrucción de los recursos naturales con consecuencias negativas para la vida. No es extraño que, desde la década de 1970, se haya popularizado el término “ecocidio” para referirse a los efectos de los procesos económicos en la biósfera.

Así pues, la perspectiva intrínseca de este modelo, que se acentúa cada vez más en el siglo XXI, es la catástrofe ambiental. Abundan ejemplos: la contaminación por aguas residuales (conocida como “lluvia fecal”), los derrames de petróleo en el mar, las nubes de smog en grandes ciudades.

Esto explica que los principales inversores de Lunar Embassy fueran quienes accionan las palancas de la economía a gran escala. Hope ha señalado a 1.800 grandes empresas como clientes directos. Si bien se preserva su anonimato, algunos de los nombres trascendidos son las cadenas hoteleras Hilton y Marriott.

También ha habido rumores, impulsados por la misma empresa que vende terrenos, de que celebridades como Tom Cruise y Nicole Kidman habían adquirido sus parcelas. También aparecen nombrados, en distintos medios, expresidentes de Estados Unidos como Ronald Reagan, Jimmy Carter y George W. Bush.

Si bien, ninguna autoridad se ha expedido jamás sobre Lunar Embassy, el poder de lobby de la firma es cada vez mayor. De hecho, su propietario ha anunciado la intención de ingresar en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, muchos especialistas sostienen que el negocio de Hope no puede ser considerado más que una estafa para ilusos.

Hoy día, tras la reciente misión de la nave Artemis II por áreas desconocidas de la Luna, el satélite parece más conocido y cercano que nunca. Aun así, hay un largo trecho hasta que se puedan edificar construcciones habitables por más que sepamos cuánto cuesta una parcela en la Luna en la empresa de Hope.

Está muy bien que los multimillonarios tengan sus utopías fuera de la Tierra. Lo cuestionable son sus modelos de negocio, que atentan contra la vida de los seres, tanto humanos como no humanos, que no tenemos otra opción que seguir viviendo en este nuestro planeta.

Jerónimo Corregido – Estafa.info – Editor jefe de la sección de noticias
Ante la falta de horizontes para la vida humana en el planeta, los multimillonarios empiezan a ensayar su salida ultraterrestre.