Los especialistas sostienen que hay varios factores que explican el estallido de estafas online, entre ellos la sofisticación tecnológica y la manipulación de las emociones. El hecho de que las víctimas efectivamente caigan en fraudes tiene que ver con el ritmo de la vida digital y un sesgo de confianza.

Los especialistas sostienen que hay varios factores que explican el estallido de estafas online, entre ellos la tecnología y la manipulación de las emociones.
Con la lupa sobre el fenómeno de las estafas online
No es ninguna novedad que las estafas online están a la vuelta de todas las esquinas (digitales). Prácticamente no hay espacio en la web que esté libre de posibles ataques, y ante cada superación en las tecnologías de seguridad, los estafadores parecieran posicionarse un paso por delante.
En el último informe sobre estafas online de NordVPN, la directora del Equipo de Riesgos, Justina Volungé, explica que el fenómeno no solo se entiende por el avance informático, sino que hay fuertes determinaciones psicológicas que están involucradas. De hecho, ese es el aspecto que profundizan los delincuentes para llevar a cabo sus fraudes.
Según Volungé, las ciberestafas suelen poner sobre la mesa las emociones humanas del momento, como la avaricia, la soledad o el FOMO (fear of missing out, es decir, miedo de perderse de algo). Al ver la modalidad en la que se llevan a cabo los ataques, queda más claro cómo funciona esto.
Por ejemplo, cuando los estafadores publicitan campañas falsas que prometen una rentabilidad extraordinaria a través de un mínimo esfuerzo, están explotando el sentimiento de ambición que se ha instalado en las sociedades contemporáneas.
Más particularmente, todas las estafas online relacionadas con inversión y con hacerse millonario de manera repentina, sacan ventaja del modelo de vida que el mercado les impone a los individuos: aquel de una persona rica, despreocupada, reluciente, situada en la cumbre de la pirámide social.
De la misma manera, las estafas amorosas suelen explotar la soledad y el aislamiento de las víctimas. Quienes caen en ese tipo de fraudes son personas que sienten la necesidad de un contacto humano estrecho, y que generalmente tienen inseguridades con respecto a su apariencia.
Desde luego, el mercado se encarga de alimentar estas emociones, reproduciendo todo el tiempo formatos de cuerpos inalcanzables, nociones sobre la vida que están fuera del alcance (económico) de las grandes mayorías, y un esquema de consumo que no se sostiene por fuera de la lógica del comercio.
El FOMO pareciera ser el núcleo del que se agarran los estafadores, pues se trata de una emoción muy propia de los individuos en el capitalismo tardío. Los mensajes fraudulentos se caracterizan por un llamado a la acción urgente, dado que promocionan productos o servicios, por supuesto falsos, que pueden dejar de estar disponibles en cualquier segundo.
Algunas claves sobre las ciberestafas y cómo prevenirlas
El relativo anonimato que ofrecen las redes sociales las ha convertido en un terreno fértil para todo tipo de estafas online. Cada plataforma tiene diversos grados de seguridad, pero en todos los casos hay lugar para que los atacantes exploten sus estrategias.
Además de las redes, los delincuentes han sabido explotar distintos entornos de internet, como bases de datos mal protegidas o filtraciones de la deep web. La progresiva sofisticación de las ciberestafas es uno de los motivos por los que resulta cada vez más difícil contenerlas.
Ya no se trata de seguridad individual, sino que las estafas online pueden llegar a grandes empresas, como lo probó el robo de datos en Endesa. Esa información luego es utilizada en nuevos ataques, ya sea en campañas de phishing o fraudes más personalizados.
Así pues, los especialistas apelan a mantener el sentido común en la web, del mismo modo en que se lo aplico en el mundo real. Todas las comunicaciones que ofrezcan beneficios sospechosamente amplios deben ser tomadas con pinzas, y sus datos deben ser contrastados en fuentes oficiales.
Lo mismo con cualquier mensaje que invite a actuar de manera inmediata. Los estafadores saben generar confusión en sus víctimas para que caigan en la trampa sin pensar demasiado. Siempre es mejor tomarse un tiempo para evaluar la situación, antes de tomar decisiones que pueden no tener retorno.
Y sobre todas las cosas, se recomienda no entrar en enlaces sospechosos, como pueden ser los enviados por contactos desconocidos en apps de citas, redes sociales o plataformas de mensajería. Los links son la puerta de acceso para que los delincuentes se queden con la información que estaban buscando.