La Justicia dio orden de bloquear 251 páginas que ofrecían apuestas ilegales. La medida se originó en un reclamo de la Cámara Argentina de Salas de Casinos, Bingos y Anexos (Cascba). Las plataformas no contaban con verificación de la identidad ni controles de edad, ni pagaban impuestos.

Temen que las mismas páginas de apuestas ilegales vuelvan bajo otros dominios.
Retiran los dominios de 251 páginas de apuestas ilegales
La Unidad Fiscal Especializada en Investigaciones de Ciberdelito (Ufeic) ordenó el bloqueo de 251 sitios que explotaban juegos de casino y apuestas ilegales en la web argentina. Se trata de una medida concreta contra el juego online clandestino, un fenómeno que viene causando preocupación tanto en la sociedad como en el sistema político desde hace tiempo.
La Ufeic, que forma parte del Departamento Judicial de San Isidro, instruyó al Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) para que procediera al bloque de los sitios especificados. Las plataformas no contaban con las licencias correspondientes, que son sensibles a la jurisdicción de cada provincia.
Esto quiere decir que, para ser consideradas legales, las páginas de apuestas online deben contar con la habilitación de la institución provincial correspondiente. El juego online no está permitido en todo el territorio argentino por igual.
La causa está a cargo del fiscal Patricio Ferrari, y la investigación surgió a raíz de las denuncias de la Cámara Argentina de Salas de Casinos, Bingos y Anexos (Cascba). Desde el gremio reclamaron que la competencia estaba explotando el servicio sin someterse a los gastos impositivos y reglamentarios.
Además, el hecho volvió a enfocar la modalidad en la que funcionan los casinos ilegales, que es mediante “cajeros”. Se trata de personas que cobran los depósitos y pagan los premios, generalmente a través de conversaciones de WhatsApp y utilizando Mercado pago.
Los dominios han sido retirados de las redes argentinas, pero hay temor de que reaparezcan bajo nuevas URLs. Esto se ha visto ya en el pasado, y sucede también en países como Brasil y Perú, donde las autoridades centrales de telecomunicaciones bloquean plataformas ilegales repetidamente, en distintos dominios, para que no vuelvan a la actividad.
Remando contra las apuestas ilegales y la “casinización” de la sociedad
Desde Ufeic ya se habían ordenado bloqueos anteriores, como en 2024, cuando Enacom dio de baja 55 operadores clandestinos por orden de la autoridad. En ese caso, el rastro se percibió porque las plataformas atraían usuarios con la promesa de retransmitir eventos deportivos en vivo.
El negocio de las apuestas a distancia se instaló con fuerza en Argentina desde 2020, y a partir de entonces algunas provincias se han abierto a la industria. Entre ellas, Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y CABA. Sin embargo, en paralelo comenzaron a proliferar sitios de apuestas ilegales, impulsados por campañas de marketing fuertemente financiadas.
Los principales peligros de las páginas clandestinas es que permite el acceso de menores de edad y de personas inscriptas en el registro de autoexcluidos. Es decir, no tienen medidas de juego responsable ni de seguridad.
Según datos de UNICEF, un cuarto de los jóvenes de entre 12 y 17 años han apostado online al menos una vez. La gran cantidad de publicidades en redes como Twitch e Instagram parece apuntar sobre todo al público adolescente, caracterizado por vulnerabilidades socioeconómicas diversas. Esto es una constante también entre los operadores legales, aunque no acepten clientes de menos de 18 años.
Al tiempo que la industria del juego online prospera, en Argentina se da un proceso radicalizado de financiarización de la economía. En este contexto, la especulación financiera se consolida como al área central de la creación de capital, y así desplaza a la producción de bienes y servicios.
En semejante contexto, la desocupación escala a índices solo vistos en tiempos de la crisis del 2001. La falta de oportunidades verdaderas se mezcla con el omnipresente marketing de la industria del juego, que fomenta las apuestas entre menores como una salida para volverse exitoso. Un sistema de vida que pone a los jóvenes entre la espada y la pared; o, mejor dicho, entre la perspectiva de miseria y la falsa ilusión de volverse millonario.