La empresa argentina prefiere no atenerse a la nueva regulación, por lo que su exchange de criptomonedas cierra en Brasil y se enfocará en otros mercados. El motivo es que no podría hacer frente al capital mínimo requerido para obtener la licencia del Banco Central.

El exchange de criptomonedas cierra en Brasil por temor a la regulación.
Lemon se queda afuera de la regulación cripto de Brasil
El exchange de criptomonedas cierra en Brasil justo antes de que entre en vigor la nueva regulación. Así lo anunció la empresa, que ya retiró Lemon Card el 30 de septiembre. Las cuentas locales tienen hasta el 16 de octubre para transferir sus fondos.
La empresa considera que adquirir la licencia de PSAV (Proveedor de Servicios de Activos Virtuales) implica un movimiento exagerado de capital, en relación con los beneficios operativos en Brasil. En sus comunicados y en declaraciones a la prensa, los representantes de Lemon se han mostrado críticos de la nueva normativa.
También indicaron que la marca seguirá la dirección de los mercados menos restrictivos en este momento: Argentina, Perú y Colombia. Los gobiernos de los tres países están alineados con las directivas de la Casa Blanca, y proponen regímenes muy flexibles para la gestión de criptomonedas.
El marco regulatorio del Banco Central de Brasil
El gobierno de Lula da Silva ha establecido exigencias altas para que las empresas operen como exchanges de criptomonedas. La primera de ellas es una licencia de entre R$ 10,8 millones y R$ 37,2 millones (de 2 a 7 millones de dólares). Para las firmas regionales o las start-ups, esto representa un condicionamiento, que no es tal para corporaciones financieras más grandes.
A eso se le suman el Impuesto a la Renta de las Personas Jurídicas (IRPJ), que es del 15% de las ganancias netas, y la Contribución Social sobre el Lucro Líquido (CSLL), que va del 9 al 15%. Otras obligaciones incluyen el Impuesto sobre Servicios y las contribuciones federales obligatorias.
Las firmas también deberán constituir una sede física en el territorio nacional y presentar sistemas de ciberseguridad robustos. En cuanto a los requisitos económicos, resalta la obligación de separar los fondos de los clientes de los de la empresa, lo cual brinda mayores garantías a los usuarios. El Banco Central estipula además una prohibición de ofrecer créditos, como política contra el endeudamiento social.
Desde el Poder Ejecutivo brasileño programan una economía menos dependiente del sector financiero y con mayor impulso desde las áreas de la producción y los servicios. Lemon no es la única que cierra: también lo han hecho las plataformas Digitra y Coinext. Por su parte, Bitso transferirá las cuentas minoristas a Mercado Bitcoin. Se estima que, en noviembre, quedarían unas 10 exchanges de criptomonedas activas en el país.
Qué hacer con los fondos de Lemon
Los usuarios de Lemon ya han abandonado Lemon Card, que no funciona más en Brasil, pero todavía tienen tiempo de retirar los fondos de sus cuentas antes de que se cierren definitivamente el 16 de este mes.
En el caso de tener reales, la opción preferente es pasarlos a Pix, o a cualquier otro método de pago local que se tenga vinculado con la cuenta. Si se trata de criptomonedas, habrá que venderlas para convertir su valor a moneda local, y entonces realizar la transferencia.
Pero si el usuario prefiere conservar las criptomonedas y no convertirlas en reales, también puede hacerlo. Una de las posibilidades es transferirlas a otra billetera caliente como Lemon, para seguir gestionando los activos con conexión a internet. Otra opción es pasar los fondos a una billetera fría, es decir, un hardware sin conexión. En ambos casos se paga una comisión mínima por el uso de la red de cadenas de bloques.
Desde Lemon instan a sus usuarios a retirar el dinero, sea en reales o en criptomonedas, antes de la fecha estipulada. Después de ese plazo se corre el riesgo de perder acceso a la gestión de fondos.