La Procuraduría General del Estado emitió un pronunciamiento que revalida la situación de los casinos, prohibidos en Ecuador desde la consulta popular del 2011. La institución también se refirió a un decreto previo y señala que no hay cambios en la regulación del juego. La Junta de Beneficencia de Guayaquil tiene la única licencia del país.

Apuestas y casinos, prohibidos en Ecuador desde el año 2011 y sin cambios.
La Procuraduría convalida que los casinos están prohibidos en Ecuador
En la última década la industria del juego se ha diversificado y ha crecido de manera sostenida, lo cual ha llevado a distintas plataformas de entretenimiento online a todo el mundo. Sin embargo, en Ecuador no se ha visto una flexibilización de los permisos, y por lo tanto los operadores no son legales.
Así lo ha comunicado la Procuraduría General del Estado, a través del pronunciamiento publicado en el Oficio 16528 del 4 de mayo. Allí se indica que los casinos siguen prohibidos en Ecuador, tanto en su modalidad física como online. De la misma manera, los juegos de azar continúan tipificados como un ilícito en materia civil.
El pronunciamiento aclara que las salas de juego en Ecuador son ilegales independientemente de su naturaleza societaria. Esto quiere decir que están prohibidas tanto las actividades que persigan fines económicos como las que no lo hagan.
La Procuraduría emitió su pronunciamiento en respuesta a una consulta de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, que es la única entidad con una licencia del Estado para la explotación legal de apuestas y juegos de azar. La controversia se dio a raíz de fundaciones sin fines de lucro que utilizan casinos.
Uno de los ejemplos es el Casino del Sol, que funcionaba junto al Hotel Sheraton de Guayaquil. El operador indicaba que la actividad se conducía bajo la Fundación Ecuatoriana de Fibrosis Quística. Sin embargo, en investigaciones posteriores se reveló que la gestión del casino estaba a cargo de la empresa Sunsetbet S.A.S.
El establecimiento fue clausurado por el municipio y está bajo la lupa de la justicia. De todas maneras, conforme el pronunciamiento de la Procuraduría, el hecho de que los establecimientos funcionen sin lucrar no sería motivo para brindarles legalidad, puesto que todos los casinos están prohibidos en Ecuador, en cualquier modalidad.
Un repaso por la prohibición de los casinos en Ecuador
La Procuraduría justifica la prohibición de los casinos en un Decreto Supremo del año 1930, como fuente primera de las reglamentaciones para el área. Desde aquella época, las salas de juego en Ecuador estuvieron fuera de la ley. Por supuesto que ha habido, y sigue habiendo, resistencia del empresariado.
Otra de las fuentes más importantes citadas por la Procuraduría es la Consulta Popular del año 2011, organizada por el entonces presidente Rafael Correa. En ese momento, la sociedad ecuatoriana votó en contra de la legalización de las apuestas y los casinos.
En los últimos años se comenzaron a ver publicidades de plataformas internacionales de juegos y apuestas que se anuncian como opciones legales. Sin embargo, en Ecuador no hay ningún reglamento que avale la actividad de estas empresas, a diferencia de lo que se ve en Colombia o en Perú.
De tal manera, todas las ofertas de casino legal en Ecuador son falsas y pueden ser denunciadas. El reciente pronunciamiento enfatiza que ni los municipios ni las fuerzas de seguridad tienen permiso para explotar el rubro. Las investigaciones sobre actividades irregulares en el país están a cargo de la Fiscalía, la Unidad de Análisis Financiero y Económico, y el Servicio Nacional de Aduana.
En el año 2024, el presidente Daniel Noboa convocó a una consulta popular donde se volvía a abrir el debate en torno a la regulación del juego en Ecuador. La idea del Poder Ejecutivo era buscar una activación para generar empleo en el país, en vista de los altos índices de informalidad y desocupación.
Sin embargo, la idea no prosperó, y el mandatario quitó el tema de la consulta por considerar que no era el momento oportuno para avanzar con su discusión. Entretanto, las empresas multinacionales ejercen presión para ingresar en el mercado ecuatoriano, como ya lo han hecho en la mayor parte de América Latina.