La Fiscalía de El Salvador intervino la empresa financiera CREDICASH, que operaba en Chalatenango ofreciendo un retorno mensual del 10%. Su propietario, Gerson Adriel Orellana Ayala, fue detenido por fraude. Se calcula que la estafa piramidal llegó a mover más de 51 millones de dólares.

El caso de CREDICASH encuadra en lo que se conoce como esquema Ponzi.
CREDICASH: más que una financiera, una estafa piramidal
El caso de CREDICASH ha representado una conmoción en El Salvador, luego de que la Fiscalía General de la República interviniera la empresa y ordenara la captura de su dueño, Gerson Adriel Orellana Ayala. El fenómeno afectó particularmente a Chalatenango, donde una parte considerable de la población perdió dinero.
Según la nota publicada por la Fiscalía, la financiera CREDICASH se presentaba como una empresa de inversión real, pero en realidad administraba una estafa piramidal. El procedimiento implica el pago de las ganancias con las inversiones de los nuevos clientes.
En este tipo de modelos, el dinero no se pone en circulación para producir una rentabilidad, sino que simplemente se reabsorbe dentro de la empresa. Cuando la base de afiliados no crece al ritmo previsto, las devoluciones mensuales empiezan a flaquear, hasta que acaban por convertirse en deuda.
Eso es lo que sucedió con CREDICASH, cuyos clientes presentaron denuncias por captación ilegal de fondos. La cantidad de afectados obligó a que la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF) tomara cartas en el asunto y la causa pasara a la Fiscalía.
CREDICASH ofrecía un 10% de rentabilidad mensual, algo muy por encima de las tasas comunes de cualquier clase de inversión. Los altos índices de devolución son una de las señales que genera sospechas y que suele desenmascarar a las estafas piramidales.
El funcionamiento de la falsa financiera
El propietario de CREDICASH era conocido por su negocio en el transporte público. Su empresa Imperio Yajaira es una de las principales en Chalatenango. Además, manejaba una compañía funeraria y una flota de más de 200 vehículos.
Su reputación como empresario de éxito en la región le granjeó la confianza de la gente común. Tanto es así que, según reporta el medio salvadoreño La Prensa, entre los estafados hay muchos comerciantes de Chalatenango, así como policías y militares.
Al tratarse de una organización que no genera valor, sino que cubre sus vencimientos con los nuevos ingresos, CREDICASH está categorizada como una estafa piramidal. Dentro de esa clasificación, pertenece al grupo de los esquemas Ponzi.
La particularidad de un esquema Ponzi es que la gestión de los pagos y las incorporaciones está centralizada. En este caso, quien administraba todo era el equipo de Orellana Ayala. En cambio, en una estafa piramidal clásica, son los propios estafados quienes deben esforzarse por ampliar la red y sumar nuevos clientes.
El reporte de la Fiscalía sobre CREDICASH
El fiscal general, Rodolfo Delgado, brindó una conferencia de prensa sobre el tema. Allí indicó que se continuará con la investigación para hallar a todos los responsables. También dijo que se evaluará cuánto dinero depositó cada uno de los afectados. Hay 180 denuncias abiertas, pero la devolución total de los fondos no está confirmada.
Posteriormente, la Fiscalía comunicó a través de sus redes sociales los montos incautados. Son US$27.550.750 en efectivo y US$11.023.972 congelados en cuentas bancarias. Esta suma no alcanzaría para cubrir todo el dinero que debe CREDICASH.
Además, se han detectado más de 18 mil contratos de mutuos, en los que pueden participar dos acreedores o más. Las fuerzas de seguridad también allanaron 47 inmuebles y decomisaron 17 vehículos.
Por fuera de los canales oficiales del Estado, los medios de comunicación anunciaron supuestos vínculos entre Orellana Ayala y la MS13, la Mara Salvatrucha originada en la década de 1980. En la región de Chalatenango hay incertidumbre sobre la continuidad de los medios de transporte, aunque hasta el momento no se reportaron cortes.