Las autoridades notificaron a 37 fintechs por mover dinero de casas de apuestas ilegales en Brasil. Tienen hasta fin de mes para cortar toda relación con las plataformas. Como los bloqueos a los operadores sin licencia no son suficientes, el ente regulador intenta asfixiar el circuito financiero.

Encierran a las casas de apuestas ilegales en Brasil.
El regulador de Brasil bloquea los pagos de apuestas ilegales
La regulación de apuestas en Brasil se implementó en enero del año pasado, y desde entonces la principal preocupación ha consistido en combatir el mercado paralelo, que no para de crecer y de reproducirse. Ahora las autoridades van por los métodos de pago de las plataformas clandestinas.
Concretamente, la Secretaría de Premios y Apuestas (SPA) y la Receita Federal han emitido una notificación a 37 empresas de fintech para que suspendan el procesamiento de pagos de apuestas ilegales. Las firmas habrían gestionado depósitos y retiros para unas 160 casas de apuestas sin licencia, con alcance a unas 25 millones de personas.
Las fintechs notificadas tienen hasta fin de mes para regularizar su situación. En caso contrario, estarán sujetas a multas, que se calcularán sobre la base de las transacciones totales realizadas. También podrán sufrir bloqueos y nuevos procesos administrativos por parte del Ministerio de Hacienda, que administra la SPA.
Según el gobierno, las casas de apuestas ilegales de Brasil representan más del 50% del total de juego online. Los sitios clandestinos no cuentan con la licencia de la SPA y no cumplen con las medidas de rigor, como son los protocolos antilavado de dinero, las políticas de verificación de identidad y la exclusión de menores de edad. Además, el dominio de la URL termina en .bet.
El gobierno de Lula Da Silva, a pesar de haber concretado la regulación de las apuestas en Brasil, se ha mostrado muy crítico del sector. Tanto es así que el primer mandatario ha relacionado directamente el juego online con el alto índice de endeudamiento que pesa sobre la población. En el Congreso rondan distintos proyectos para endurecer las medidas actuales, que incluyen restricciones a la publicidad y constreñimientos al mercado.
En busca de regularizar la relación entre fintechs y apuestas
En Brasil, al igual que en otros países de América Latina, la medida más común para combatir el juego clandestino ha sido el bloqueo de las plataformas. En efecto, mediante la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), el Estado dio de baja unas 54 mil plataformas sin habilitación.
Sin embargo, esta medida ha tenido algunas falencias. Los sitios internacionales que son bloqueados vuelven a aparecer bajo dominios levemente distintos, y se reinsertan en el mercado mediante publicidades en redes sociales. De hecho, la contratación de influencers para promover una marca es una de las acciones más comunes de este tipo de operadores.
La nueva medida consiste en cortar de raíz los depósitos de los sitios ilegales. Si las empresas financieras imposibilitan los pagos, entonces no habrá manera de que los usuarios puedan usar el servicio. El procesamiento del dinero es el núcleo de la cuestión; sin ese eslabón de la cadena, el juego clandestino no tiene manera de funcionar.
Un momento de transición para el juego online en Brasil
El debate sobre el juego online no solo alcanza a las plataformas clandestinas, sino la oferta de los sitios legales. La perspectiva oficial del gobierno es que la nueva modalidad de entretenimiento presenta un costo social muy superior a los beneficios que pueda rendir.
Mientras distintos proyectos de ley trazan su curso en las cámaras parlamentarias, el Poder Ejecutivo implementó órdenes ministeriales para modificar la publicidad de la industria. A partir de ello, los anuncios deben contener mensajes preventivos del tipo “Apostar hace que pierdas dinero” o “Apostar puede causar dependencia”, que no pueden ocupar menos del 10% del total de la publicidad.
Además, en la ciudad de Río de Janeiro ya se han prohibido los anuncios de apuestas en espacios públicos. Otras grandes ciudades debaten la misma medida.