La proliferación de estafas por Telegram pone en evidencia un aparato de controles demasiado flexible y un entorno que permite la falta de transparencia. La plataforma ha estado en la mira de las autoridades por escándalos internacionales y su dueño llegó a ser arrestado por las estafas que circulan en su red.

Crecen las estafas en Telegram y alertan sobre riesgos en la plataforma.
Una radiografía de las estafas por Telegram
Actualmente, todo el ecosistema virtual se ha transformado en un caldo de cultivo para toda clase de fraudes, pero las estafas por Telegram tienen una particular centralidad. Esta red social se ha establecido como la plataforma favorita de las delincuentes, y no es casualidad que así sea.
Posiblemente el mayor escándalo para esta plataforma se dio con el caso Nth Room. Se trataba de un entramado que, a través del servicio de mensajería, perpetró una estafa por Telegram en Corea del Sur que incluyó la extorsión sexual de unas 74 mujeres. Entre ellas se contaban menores de edad.
Los contenidos pornográficos se reproducían en un grupo de más de 260 usuarios, quienes pagaban por materiales cada vez más violentos. Estos miembros desarrollaron un lenguaje propio en el que se referían a las mujeres extorsionadas como “esclavas”.
Las autoridades coreanas tomaron nota del caso y hubo más de 3.000 arrestados entre 2018 y 2025. Además, el suceso trajo repercusiones para Telegram en otros mercados, especialmente porque los reguladores europeos pusieron la lupa en la plataforma.
Sin embargo, las estafas por Telegram no se han reducido a ese solo ejemplo. La API de la plataforma se caracteriza por ser abierta y potente, lo cual favorece la creación de bots automáticos. Los delincuentes usan este mecanismo para suplantar la identidad de entidades oficiales, como puede ser un soporte técnico, y así robar información personal de las víctimas.
De esta manera, Telegram se ha vuelto el epicentro digital del phishing. Las fuerzas de seguridad de España han emitido recaudos numerosas veces, a través de distintos canales, sobre las medidas de prevención a tomar en esta red, en vista de los altos índices de mensajería sospechosa.
Esta situación no solo ha sido detectada en España. Los cuerpos policiales de países como Singapur, Malasia, India y Sri Lanka también han advertido sobre las estafas por Telegram en las que los delincuentes se hacen pasar por terceros para obtener datos confidenciales, que pueden derivar en el robo de la cuenta bancaria.
Un entorno que admite la falta de transparencia
A los fraudes mencionados se le suma una variopinta gama de engaños relacionados con la inversión financiera, de los que han empezado a aparecer en cascada durante los últimos años. Tanto es así, que la Comisión Nacional de Mercado de Valores (CNMV) ha realizado varias comunicaciones sobre los riesgos de estafas con criptomonedas en Telegram.
En efecto, tras la seguidilla de escándalos, el CEO y fundador de la red social, Pavel Durov, fue arrestado por la Policía de Francia en 2024. Hasta ese momento, el empresario había seguido una política de controles mínimos y rechazo a las autoridades, pero luego del episodio su discurso cambió hacia un tenor más moderado.
A pesar de que, desde entonces, se anunciaron varios cambios para Telegram, la realidad es que la red sigue siendo una de las más relajadas de internet. Su protocolo de KYC (know your customer), por ejemplo, es sumamente laxo: solo se pide un número de teléfono para crear una cuenta, sin medidas de verificación reales.
Además, Telegram sigue teniendo canales con audiencia ilimitada, y grupos de hasta 200.000 miembros. Esto implica una potente herramienta para estafadores que quieren hacer llegar sus campañas de phishing a públicos amplios.
No solo eso: existen chats secretos que a los que solo los participantes pueden acceder, y que están fuera del control externo. Telegram incluso permite limpiar los chats comunes de manera más completa que en otras redes, sin dejar rastros de las conversaciones para ninguna de las partes.
Así pues, cabe pensar que sobran motivos para que los estafadores elijan Telegram para su actividad. Está claro que muchos usuarios eligen la red por su idoneidad para el streaming y por la calidad de ciertos contenidos, pero el escenario actual de las relaciones virtuales reclama medidas de seguridad más estrictas.