Según el Banco de España, en 2025 se disparó un 42% el daño financiero individual por fraude bancario. La ingeniería social está apuntada como el principal problema. Las barreras que propone la Autenticación Reforzada de Cliente (SCA) parecen no ser suficientes para contener las estafas.

Alerta roja por el crecimiento del fraude bancario en España.
El análisis del Banco de España sobre el fraude bancario en 2025
El fraude bancario está cobrando proporciones cada vez mayores, tanto en la economía de las empresas como en la de los ciudadanos. Lo que va en aumento no solo es el caudal de las estafas, sino el costo individual: la media de cada transferencia fraudulenta alcanzó los 2.347€.
Así lo indica la Memoria de Supervisión del Banco de España, con cifras correspondientes al primer semestre del año pasado. Durante ese período, la media de estafas individuales subió un 42%, en relación con el mismo semestre de 2024.
Si bien el fraude bancario va en crecimiento, también aumentan cada año las transacciones legítimas. Esto quiere decir que, a pesar de ser un fenómeno alarmante, las estafas representan un porcentaje mínimo de las transacciones bancarias totales.
La digitalización de la economía ha sido uno de los motores que aceleró este proceso. Según el informe, si bien las tarjetas tienen incidencia de fraudes, la mayor parte se concentra en las transferencias.
Las medidas ensayadas hasta el momento
Durante 2024 y 2025, el Banco de España implementó una supervisión estricta de los procedimientos para la detección, mitigación y gestión del fraude. Como parte de ese plan, la autoridad emitió 14 actuaciones específicas de control.
Además, el año pasado el sector financiero dejó de usar el régimen de notificación de incidentes de la directiva de pagos PSD2 y pasó a integrarse en el Reglamento de Resiliencia Operativa Digital (DORA). Con esto, los bancos tienen mayores obligaciones a la hora de blindarse contra ciberataques. También adquieren más responsabilidad sobre la notificación del fraude bancario.
El Banco de España ha implementado por primera vez una campaña de educación financiera, orientada a comunicar riesgos como el phishing bancario y la suplantación de la identidad. En ese sentido, la autoridad da cuenta de la gravedad que ha tomado la situación para la sociedad española: ya no es una desgracia aislada, sino una maquinaria activa y puesta al servicio de la estafa.
La ingeniería social, reina de los males
Para la autoridad bancaria, el origen del problema está en la ingeniería social. Esto incluye todas las técnicas de manipulación psicológica y conductual, y explica las dos principales vertientes del fraude en España: el robo de credenciales o aprobación voluntaria de la víctima.
Los casos de robo pueden corresponder a brechas de seguridad, como las que suele haber constantemente en todo tipo de empresas, desde Booking hasta Basic-Fit. Sin embargo, para obtener claves de cuenta bancaria, ese tipo de filtraciones no basta, y los estafadores recurren al hackeo de métodos de pago.
Los casos de aprobación directa del usuario corresponden a estafas como el phishing bancario y sus variantes: el smishing, vía SMS, y el vishing, mediante llamado telefónico. Invariablemente, hay una red organizada que se hace pasar por una entidad bancaria, copiando su logo, discurso y hasta dominio web.
Tanto en la aprobación directa como en el robo de la información, la víctima suele ingresar en algún enlace que compromete su seguridad. Puede tratarse de un sitio que luce exactamente igual al original, pero al verificar su URL se puede ver que no es el verdadero.
El principal consejo para evitar las trampas de la ingeniería social es nunca entregar información confidencial por ningún medio. Los bancos jamás pedirán claves de tarjeta o de cuenta. Recibir una comunicación en la que se solicitan esos datos es motivo sobrado para desconfiar. En el mismo sentido, se recomienda enfáticamente nunca ingresar en un enlace no solicitado.