¿Qué hacer con las transmisiones de fútbol pirata en Internet?

Los gobiernos europeos están en pie de guerra contra los proveedores de VPN, pero esa no parece ser una medida efectiva para detener el consumo de fútbol pirata. Los usuarios que quieren ver deportes legalmente deben recurrir a varios servicios de streaming, que muchas veces resultan insuficientes y demasiado onerosos.

Hombre sentado en un banco usando una tablet con página de apuestas deportivas visible

La piratería en el fútbol es un resultado de la imposibilidad de acceder a los contenidos.

Europa en lucha contra los VPN por el fútbol pirata

Ver partidos legalmente se ha vuelto cada vez más difícil: cada liga tiene asociaciones distintos operadores de streaming, y para seguir a un solo club muchas veces hay que abonar varias suscripciones. Aun así, la cobertura puede no ser completa. Esto está llevando a cada vez más gente a buscar fútbol pirata en internet.

Una de las principales vías es el acceso mediante VPN. Esto consiste en crear una red privada para el usuario, que funciona a modo de túnel en la web para navegar de manera segura, bloqueando la información sensible y ocultando la ubicación real.

Por supuesto, también sirve para “cambiar de país” virtualmente y acceder a programaciones que, en la propia locación, están restringidas. Esto ha suscitado numerosas políticas restrictivas por parte de los gobiernos europeos, en busca de salvaguardar los intereses de los medios que trasmiten deportes.

Como ha comunicado la empresa NordVPN, el sistema legal está obligando a los proveedores de VPN a controlar estrictamente lo que consumen sus clientes. En España se ha visto una fuerte acción judicial de LaLiga contra NordVPN y ProtoVPN para que bloqueen las direcciones de IP relacionadas con el fútbol pirata.

Sin embargo, desde las empresas apuntadas aseguran que bloquear los IP no solucionará el problema. Un mismo IP puede alojar varios servicios en simultáneo, mucho de los cuales pueden ser legales. Además, este procesa implica una carga extra de trabajo, que seguramente resulte improductiva porque, una vez que sea bloquea el fútbol pirata, la misma transmisión vuelve a surgir desde otra vía.

En Italia también se ve un movimiento similar. La agencia de telecomunicaciones tiene la capacidad legal de dar de baja cualquier sitio sin orden judicial, a raíz de la nueva ley contra la piratería. En Francia, desde el año pasado existe una batalla legal similar a la que se percibe en España.

Entonces, ¿hay solución para la piratería en el fútbol?

Está claro que la cantidad de restricciones a los servidores de VPN no ha traído una merma en el consumo de fútbol pirata. Mientras que las políticas se ponen cada vez más duras, el mercado paralelo de deportes sigue prosperando en internet.

Los gobiernos europeos, en su defensa de las corporaciones que hacen dinero con el deporte, pareciera estar dejando de lado el motivo por el que los usuarios han tomado el sendero de la ilegalidad. No se trata tanto de evitar el pago debido, sino de la falta de opciones realmente completas para ver deportes.

Hoy en día, para seguir la campaña de un solo equipo, es necesario contratar varios planes en servicios de streaming distintos. Un buen ejemplo fue el Mundial de Clubes, que resultó una prueba piloto de lo que sería el fútbol por internet, y acabó siendo un torneo sumamente difícil de ver.

De hecho, incluso pagando todos los servicios legales para ver fútbol, no se tiene seguridad de que habrá acceso para absolutamente todos los partidos. Los derechos de transmisión varían en gran medida según quiénes sean los organizadores de los certámenes, y las filiaciones comerciales cambian tan rápido que un mismo torneo puede pasar de un streaming a otro en el curso de una temporada.

Así pues, el fútbol pirata no es tanto un capricho de los consumidores sino una respuesta a las pésimas alternativas que ofrece el mercado legal. No existe unificación de contenidos, no hay practicidad para los clientes, y los montos mensuales para contratar dos o tres proveedores de streaming pueden superar los 100 euros.

El dilema de la piratería en la industria musical no se resolvió con regulaciones más duras, sino con la aparición de plataformas cono Spotify o YouTube Music, que condensaban los contenidos más demandados en apps pagas. En el entorno del fútbol, la solución podría estar en la misma vía, pero hasta el momento no hay indicios de que se pueda tomar ese camino.

Jerónimo Corregido – Estafa.info – Editor jefe de la sección de noticias
El hipermercantilización del fútbol ha llevado a dificultades para acceder a los contenidos, ya sea legal o ilegalmente.