30 organizaciones europeas de consumidores denunciaron negligencia a la hora de prevenir y erradicar anuncios con estafas en Google, Meta y TikTok. Piden que la Comisión Europea imponga multas a las empresas. Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026 los organismos relevaron unos 900 anuncios fraudulentos en las redes.

Proliferan los anuncios con estafas en Google, Meta y TikTok ante la pasividad de las empresas.
Anuncios con estafas: Google, Meta y TikTok en la mira
La alta incidencia de fraude en redes sociales e internet podría estar directamente vinculada con la negligencia de las empresas que controlan esos espacios. Así parecen entenderlo los organismos de consumidores, que presentaron una denuncia ante la Comisión Europea por la cantidad de anuncios con estafas en Google, Meta y TikTok.
En total son 30 las entidades que se nuclearon para reclamar, entre ellas la Asociación Europea de Consumidores (BEUC), la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU) y la Asociación de Usuarios Financieros (ASUFIN). En particular, apuntan contra la alta tolerancia al fraude financiero en redes sociales.
La denuncia indica que, entre diciembre del año pasado y marzo de este año, los demandantes detectaron cerca de 900 casos de publicidad falsa en las plataformas apuntadas. Este indicador sería la prueba de que las firmas no consiguieron adecuarse a las obligaciones de la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés).
Los organismos sostienen que las empresas no hicieron caso de las anteriores denuncias para que se eliminara la publicidad engañosa de internet. Google atendió al 60% de los reclamos; Meta, al 43%, y TikTok solo al 23%.
La demanda contempla que, incluso cuando los anuncios son borrados, las empresas no actúan con la velocidad esperada. Las medidas demoran lo suficiente como para que los estafadores capten víctimas.
En ese sentido, las entidades de consumidores le solicitan a la Comisión Europea que ponga la lupa sobre las políticas de las corporaciones señaladas y que aplique las correspondientes multas si se perciben infracciones. Los gigantes transnacionales cobran hasta el 10% de las ganancias que se perciben por ciertas estafas con inversiones online.
El fraude financiero en las redes sociales
La comercialización de plataformas para realizar inversiones ha llevado las finanzas a una enorme audiencia sin ninguna formación. Esto facilita la gesta de fraudes que se disfrazan de negocios. Sobre todo en tiempos de incertidumbre económica en la región y dificultades para acceder al empleo formal.
Las estafas con inversiones online suelen caracterizarse por ofrecer un alto rendimiento en poco tiempo. Se habla de retornos del 10% mensuales en dólares, algo que no existe en las finanzas reales y que suena descabellado para cualquiera que tenga alguna noción sobre el tema.
Los estafadores recurren a reseñas falsas para darle un aura de seriedad a su negocio. También pueden suplantar la identidad de empresas conocidas, lo cual busca confundir a los usuarios. Incluso se puede recurrir a técnicas personalizadas para convencer a una persona, como el spearphishing, que implica la recopilación de datos para realizar ataques particulares.
Por una regulación de las plataformas digitales
Las grandes corporaciones continúan haciendo la vista gorda ante el negocio multimillonario de la estafa online, que llega a mover porciones significativas del PIB en países del sudeste asiático. Las denominadas “Zonas Económicas Especiales” han dado origen a grandes centros dedicados al fraude digital en Laos, Myanmar y Camboya, entre otros.
Para David Sánchez, director general de CECU, el problema no se debe a situaciones aisladas, sino que da cuenta de un estado general de la red. Las empresas que controlan el sistema no están tomando los recaudos obligatorios para garantizar la seguridad; es decir, están colaborando con la escalada de estafas, sacando partido económico de la actividad.
Por su parte, Patricia Suárez, presidenta de ASUFIN, subrayó que las plataformas de la talla de Meta, Google o TikTok tienen las herramientas necesarias para verificar si los anuncios son falsos. Desde esa perspectiva, no se trataría de una falta de recursos, sino de falta de voluntad para aplicarlos.