La policía desbarató una banda dedicada a la estafa de premios en la República Dominicana. Ofrecían un supuesto juego en las inmediaciones de una zona comercial. Los detenidos son de nacionalidad hondureña, peruana, chilena y dominicana. El operativo logró incautar más de 500.000 pesos.

Atención ante el surgimiento de la estafa de premios en la República Dominicana.
Nueve personas detenidas por estafa en Barahona
La policía dominicana intervino a una banda que realizaba un juego de premios fraudulento en Barahona. Los incriminados interceptaban a la gente en la vía pública y les ofrecían participar del entretenimiento, con supuestos premios en efectivo o en electrodomésticos que nadie ganaba.
El caso se dio en la carretera Sánchez de Barahona, en una plaza china de nutrida vida comercial. La Policía Nacional recibió diferentes denuncias de personas damnificadas, quienes acusaron haber sido engañadas para participar de los juegos pagos.
La modalidad es típica entre estafadores de esta clase. Presentan ciertos premios de índole llamativa, que sirven para atraer al público. A continuación diseñan un esquema de juego en el que es imposible ganar. Las víctimas acaban perdiendo el dinero invertido inicialmente.
Según las declaraciones, los delincuentes urdían su trama de manera tal que los jugadores perdían la noción del tiempo. Con esto, lograban confundir a sus presas, hacerlas parte de la lógica del juego como si fuera verdad, y así conseguían que bajaran la guardia.
Esa es una de las claves en los juegos fraudulentos: lograr que el usuario pierda el control. La misma lógica siguen las tragamonedas de los casinos online clandestinos, que generan la falsa sensación de éxito a través de luces de colores y mensajes estimulantes, cuando en realidad el jugador está perdiendo su dinero.
La policía sigue investigando cómo funcionaba el esquema de captación de clientes y el armado del juego. Las personas detenidas son de nacionalidad hondureña, chilena, peruana y dominicana. Ahora se encuentran a disposición del Ministerio Público para ser sometidas a interrogatorio.
Asimismo, la investigación continúa en busca de más participantes, en vista de que podría tratarse de una organización delictiva con cierto grado de estructura. La estafa no habría sido un hecho aislado, sino que estaría enmarcada en el itinerario delictivo de la más banda.
Cómo reconocer un juego de premios fraudulento
El caso refleja una problemática mayor, y en franco crecimiento. Cada vez hay más estafas de este tipo, tanto en la República Dominicana como en el resto de la región. Si bien el fraude de Barahona se desarrollaba de manera presencial, también es común encontrar este tipo de maniobras en modalidad online.
Cuando las estafas de supuestos premios son digitales, existe más suspicacia del lado de la víctima. En cambio, cuando el fraude se desarrolla de forma presencial, los atacantes pueden desplegar algunas técnicas para darle un tono de realidad a la maniobra.
Por ejemplo, puede haber miembros de la organización que oficien de presuntos ganadores. Al ver que hay gente que sí obtiene los premios, las víctimas entran en confianza y bajan las defensas. Esto es mucho más difícil de emular en el plano online, ya que, aunque se presente una lista de los últimos ganadores, no existen pruebas tangibles sobre su existencia.
Otra de las técnicas es la de los pequeños incentivos, al igual que se ven en las estafas financieras del tipo Ponzi. Esto quiere decir que los atacantes pueden comenzar entregando ciertas ganancias mínimas a modo de gancho, con la intención de que el usuario deposite más y más dinero para seguir jugando.
Sobre todas las cosas, más allá de cualquier estratagema, se puede reconocer un juego fraudulento porque no cuenta con la debida licencia. En el caso de los sorteos comerciales y publicitarios, la autoridad que debe avalarlos es el Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (Pro Consumidor); cuando se trata de apuestas y rifas, debe estar presente el sello de la Dirección de Casinos y Juegos de Azar (DCJA) del Ministerio de Hacienda. De otra manera, no hay garantías de seguridad.