Fue detenido en Zaragoza un miembro de una banda dedicada a hacer estafas a personas mayores en cajeros automáticos. El caso expone los riesgos a los que se enfrenta este grupo etario. Se recomienda evitar el contacto con extraños al momento de realizar extracciones u operaciones en cajeros.

La banda que hacía estafas a personas mayores estaba radicada en Francia.
Identifican a un grupo dedicado a estafas a personas mayores en España
La Policía Nacional detuvo el mes pasado a un hombre en Zaragoza por formar parte de una banda dedicada a realizar estafas a personas mayores en cajeros automáticos. Se trata de un grupo itinerante, con base en Francia, cuyos miembros ingresaban a España para perpetrar sus golpes.
El método empleado es el que se conoce como scalping. Esto implica acercarse a la víctima cuando está realizando una extracción en el cajero y decirle que ha olvidado retirar un billete de 20. El atacante aprovecha la cercanía y la confianza para espiar el número de PIN y, en el peor de los casos, se vale de una distracción para apropiarse de la tarjeta.
Cuando la víctima se da cuenta de que no la tiene en su poder, el estafador le asegura que ha sido tragada por la máquina. Incluso le aconseja que se acerque al banco para realizar el reclamo. Con la tarjeta y el PIN en su poder, puede realizar extracciones y movimientos sin ninguna traba.
Este fraude a ancianos explota las vulnerabilidades frente al cajero. Muchas personas mayores tienen problemas de visión que dificultan sus operaciones en cajeros, o bien tienen dudas sobre cómo usar el sistema.
El detenido está acusado de unos 14 delitos de esta índole, con un perjuicio acumulado de 60.000 €. La organización realizaba los ataques en ciudades como Zaragoza, Huesca, Valencia, Granada, Santander, Castellón, Madrid, Alicante y Murcia. Una vez que perpetraban los golpes, regresaban a Francia.
El caso ha presentado dificultades de investigación, dada la amplia movilidad de la banda y su carácter internacional. El detenido fue ingresado provisionalmente en prisión por orden del juez.
Más y mejor prevención para combatir el fraude a ancianos
Este hecho ha puesto en relieve la vulnerabilidad de las personas mayores ante los ataques bancarios. A pesar de que hay campañas de prevención desde hace décadas, la información no ha permeado en la sociedad y los ancianos siguen siendo un blanco fácil para los estafadores.
Los ataques no se limitan a scalping en cajeros automáticos, sino que hay una amplia variedad de fraudes que se relacionan con esta franja etaria. Otro ejemplo conocido es el smishing bancario, que se caracteriza por el envío de un mensaje de texto en el que los delincuentes se hacen pasar por la entidad bancaria.
En ese caso, al igual que en el phishing por correo electrónico, se explota la brecha digital de las personas mayores. La generación de más edad fue criada sin dispositivos electrónicos, y diferenciar las comunicaciones oficiales de las estafas no es algo que se dé con facilidad.
Pero más allá de los canales digitales, existen varias modalidades de fraude en formato presencial. Por ejemplo, la estafa del falso técnico. En ese caso, un delincuente se presenta en el domicilio haciéndose pasar por un empleado de alguna empresa de servicios, con el supuesto fin de realizar un mantenimiento de rutina. Aprovechándose de alguna distracción, ingresa en el espacio privado de la víctima para robar bienes o dinero.
Prácticamente de la misma manera funciona la estafa del falso cuidador. Por eso es fundamental que las personas cercanas a los ancianos les adviertan sobre todos esos riesgos. Está claro que las campañas oficiales de prevención no han surtido su efecto. Para peor, la variedad de estafas se multiplica año a año, sobre todo en el plano digital, de modo tal que incluso los jóvenes tienen dificultades para mantenerse al día con las medidas de prevención.