El caso Michael Smith y la IA en Spotify: 10M de euros generados

El modelo de Michael Smith consistió en crear música con IA en Spotify y reproducirla a través de bots para monetizar el contenido. Es algo que se ve cada vez más a menudo: una suerte de postpiratería, donde se falsifican tanto las producciones musicales como los oyentes.

Hombre con auriculares trabajando en estudio musical frente a ordenador con Spotify

Oyentes reales o bots: Spotify no diferencia una cosa de la otra.

Uso de IA en Spotify: el ejemplo de Michael Smith

El caso del músico estadounidense Michael Smith fue muy controvertido en 2024, porque surgió como una de las primeras pruebas de cómo se puede adulterar Spotify con IA. El cantante fue acusado de un fraude masivo por su modelo basado en bots y en contenidos de baja calidad.

Para empezar, Smith produjo miles de canciones mediante IA, sin preocuparse demasiado por los detalles técnicos. Toda esta música “en crudo” era subida a las plataformas de reproducción como si se tratara de composiciones originales del productor.

A continuación, lo que hice fue programar bots para que escucharan su música de IA en Spotify de modo continuo. Es decir, Smith generó su propia “base de seguidores”: una audiencia ficticia, que solo servía para inflar la cantidad de reproducciones en Spotify.

La monetización de estos contenidos le permitió recaudar una suma cercana a los 10 millones de euros. Por supuesto, el asunto llegó a los tribunales, y Smith debió declararse culpable. Ahora enfrenta penas de hasta 5 años de prisión.

Los detalles de la estafa en Spotify

Un punto central es que Spotify no diferencia fácilmente entre oyentes genuinos y bots programados. Es un asunto técnico que no acaba de resolverse. Para la plataforma, todos son por igual usuarios, o, más específicamente, consumidores.

Además Spotify se caracteriza por repartir los ingresos sobre el total de reproducciones de todos los artistas. Cada productor cobra el porcentaje que le corresponde. De esta manera, Michael Smith había estado robándole a los artistas verdaderos.

En relación con la autenticidad musical, la IA en Spotify ha traído varios desafíos. Es cierto que ahora la marca ha lanzado nuevos protocolos para detectar falsificaciones, pero eso no resuelve el problema central: la empresa premia la cantidad de reproducciones, no la originalidad artística.

Esto fue lo que Smith vio claramente: al distribuir sus falsos oyentes, conseguía que las reproducciones en Spotify se inflaran sin llamar la atención. Es un fraude que representa el límite de la industrialización en música, y que pone en evidencia que el sistema de streaming es vulnerable a la manipulación.

Si bien Spotify ha afinado sus mecanismos para detectar la suplantación de voces y de instrumentos, eso no ha solucionado el problema de los bots. La estafa ya no está tanto en crear música con IA, sino en reproducirla de manera engañosa.

Una industria exclusivamente abocada al éxito comercial

Los músicos disponen de distintas vías de consolidación profesional: conciertos en vivo, lanzamientos de álbumes y la formación de su base social de seguidores. Pero en la actualidad estos caminos han sido desplazados por otro: la cantidad de reproducciones en Spotify y otras plataformas.

No importa la calidad, importa el alcance. Si esto era verdadero a mediados del siglo XX para las grandes productoras, hoy en día es el mantra único de la industria musical. El desarrollo de bandas y solistas se mide, casi exclusivamente, a partir de los números que se ven en las apps de música.

Mientras la monetización dependa de métricas manipulables, como las reproducciones, la estafa en Spotify seguirá siendo posible. Parece que la industria ha generado su propia némesis: inflar la cantidad de escuchas es consecuencia directa de las reglas del juego que proponen las plataformas.

A esto se le suma un dato socioeconómico insoslayable: a pesar de las nuevas maneras de cobrar por las canciones, la vida de los artistas no es más sencilla que antes del surgimiento de Spotify. Vivir de la música es un desafío cada vez más grande, y los costos de producción de los músicos que están comenzando su carrera de ninguna manera se equiparan con las ganancias que puedan obtener.

Jerónimo Corregido – Estafa.info – Editor jefe de la sección de noticias
La música deja de ser un arte cuando es creada con IA para ser escuchada por bots: un fenómeno epocal.