El sistema ELO en Tinder: así funciona su algoritmo de puntuación

El sistema de puntuación ELO, utilizado ampliamente en ajedrez, fue implementado durante mucho tiempo en Tinder y se sigue aplicando en otras redes sociales. Implica una valoración algorítmica de usuarios a partir de su éxito o fracaso en los entornos digitales. Una política con severas consecuencias para el consumidor.

Una pareja en una cita y una partida de ajedrez con el logo de Tinder superpuesto

Según los nuevos T&C de Tinder, el ELO ya no es utilizado exclusivamente.

La puntuación ELO, del ajedrez a las apps de citas

El ajedrez también está entre las víctimas de la virtualización, y no solo porque hoy en día se juegue mayormente online, sino porque las redes han tomado su clásica puntuación de ELO para dirigir a los usuarios. Esto representa una manera de clasificar a los perfiles más exitosos y de orientar las interacciones.

El sistema ELO fue creado por el físico y ajedrecista Arpad Elo, y se basa en una puntuación relativa para medir a los jugadores. Cada uno parte de un nivel, que aumenta si sale victorioso en sus partidas y disminuye si pierde.

La clave del sistema es que brinda una valoración relativa de los jugadores. Si un jugador de puntuación alta vence a uno de puntuación baja, su ELO no sube tanto. La obtención de puntos toma como referencia el resultado esperado: si el jugador supera las expectativas, su ELO sube considerablemente.

Esta misma lógica se utiliza en muchas plataformas digitales, sobre todo en apps de citas. El caso más famoso es del ELO en Tinder, que utilizó el sistema de puntuaciones de ajedrez durante mucho tiempo.

Cómo funciona el ELO en interacciones digitales

Dada la naturaleza de la app, Tinder no podía asignarle un ELO a cada usuario sobre la base de victorias o derrotas. En cambio, se valía de los likes” recibidos en cada perfil, así como todas las demás interacciones mesurables.

A partir de esta lógica, clasificaba a los usuarios según su rango de deseabilidad. Si los usuarios de ELO alto les daban “like” a los de ELO bajo, hacían que su puntuación subiera marcadamente.

Esta estrategia de segmentación recibió cuestionamientos por la manera de jerarquizar los perfiles. Con este método, el sistema conectaba a usuarios de ELO similar, y dejaba así pocas posibilidades para que las cuentas de otros niveles establecieran contacto. De esta forma, Tinder buscaba maximizar la oportunidad de obtener un “match” y fomentar el uso de su app.

La empresa abandonó oficialmente el ELO alrededor del 2019 y comenzó a utilizar un modelo que recurre a más variables. La principal de ellas es la frecuencia de uso de la app. También se valoran los perfiles completos y el uso de la mensajería interna.

Otras apps de citas siguen usando variantes de la puntuación ELO, como Badoo, Grindr y Bumble. Sin embargo, cada caso es específico, y la valoración de los usuarios cambia según lo que se tenga en cuenta: tasa de respuesta, engagement, likes u otros factores. También se utiliza mucho en videojuegos como League of Legends o Counter Strike: Global Offensive.

Usuarios a medida del sistema

Aunque el ELO en Tinder fue sustituido, el modelo actual no deja de asignarles puntuación a los usuarios. Esto implica que sus perfiles se muestran o se esconden sobre la base de los criterios establecidos. La premisa es clara: cuanto más se utilice la app, mayor éxito se podrá esperar de ella.

Resulta algo paradójico entonces que haya tanta gente buscando online cómo mejorar su valoración en Tinder. Por el contrario, las apps de citas parecieran alimentarse de la frustración y la vulnerabilidad de la gente, en un contexto de mayor aislamiento y segregación social.

Lo que las empresas de tecnología realmente quieren es cultivar consumidores a medida: personas dispuestas a convertirse en perfiles. No importa tanto la conexión real entre la gente, sino poder medir su comportamiento en el plano digital para poder capitalizarlo.

Jerónimo Corregido – Estafa.info – Editor jefe de la sección de noticias
Asignar puntajes a las personas sobre su rango de deseabilidad también forma parte de las nuevas estafas del amor.