Estudios recientes muestran que los adolescentes están volcando sus relaciones emocionales en amigos digitales con IA. Este fenómeno tiene impactos directos en la salud mental. Incluso hay casos de suicidio que ponen en tela de juicio la responsabilidad de los chatbots. Un punto de quiebre en las relaciones humanas.

Amigos digitales con IA: tensión entre salud mental e inteligencia artificial.
Datos crudos sobre la relación entre chatbots y adolescentes
A nadie se le escapa que la inteligencia artificial está produciendo un quiebre en los vínculos interpersonales, y que los adolescentes, como usuarios principales de la tecnología, están en el centro de la cuestión. Ahora un estudio de Rand Corporation y la Universidad de Harvard arroja luz sobre el tema.
El principal dato es que en EE.UU. 1 de cada 8 adolescentes utiliza amigos digitales con IA cuando necesita apoyo emocional. El número sube al 22% cuando se concentra en la franja de entre 18 y 22 años. Una señal ineludible sobre la dependencia emocional en la IA.
Aun más: según el Pew Research Center, el 65% de los adolescentes estadounidenses utilizan chatbots de modo habitual. Un tercio del grupo recurre a esas herramientas todos los días. No lo hacen por motivos laborales o de estudio, sino principalmente interpersonales.
Estos datos, que fueron recogidos por la prensa de buena parte del mundo, parecen aclarar una situación que se ve muy a menudo: la de los adolescentes inmersos en sus realidades virtuales. Está claro que la tecnología permea sobre todo entre los jóvenes, pero en este caso llega con una potencia que la hace decididamente riesgosa.
Los efectos psicológicos de los amigos digitales con IA
Los expertos advierten que el giro que la dependencia en la IA está produciendo efectos llamativos, en todos los grupos etarios, pero sobre todo en los adolescentes. Los chatbots, a diferencia de las personas reales, están disponibles 24/7, no tienen vida personal y siempre intentan responder lo que el usuario quiere escuchar.
En un artículo publicado en The Lancet Child & Adolescent Health, firmado por la doctora Thao Ha, de la Universidad Estatal de Arizona junto con otros especialistas, se propone el concepto de “reemplazamiento emocional”. Se trata de un fenómeno que supone la preferencia de los adolescentes por los amigos digitales con IA en detrimento de las personas de carne y hueso.
Sin dudas, durante la transición entre la niñez y la vida adulta se producen muchos cambios, tanto emocionales como físicos y psicológicos. Esto hace que las relaciones sociales se vuelven complejas, en muchos casos tensas. Los chatbots alisan la cuestión, dejando siempre en manos de la otra persona la palabra final, intentando dar la razón y complacer.
En el mismo sentido, el artículo subraya que recurrir sistemáticamente a la IA para obtener soporte emocional va en contra de un desarrollo sociocognitivo idóneo. En concreto, se apunta que los adolescentes pueden internalizar patrones desadaptativos, como el aislamiento y la búsqueda de refugio en la fantasía, o la búsqueda permanente de validación.
Vale destacar que los riesgos no son meramente cognitivos ni abstractos. De hecho, uno de los casos más famosos para referirse al tema es el de Sewell Setzer, un niño de 14 años que se suicidó tras una relación intensa con un personaje sintético de Character.AI. El propio chatbot habría validado las autolesiones. No es el único ejemplo, y no solo los adolescentes sufren los efectos.
La agonía del Eros: tensión entre salud mental e inteligencia artificial
El filósofo coreano Byung-Chul Han plantea el problema en términos de alteridad. En su libro La agonía del Eros, señala que el amor implica un vínculo de fricción, en el que se busca la experiencia de alteridad radical que puede aportar un Otro. En otras palabras, el amor sería lo que le permite a un sujeto salir de sí mismo.
Todo lo contrario sucede con los chatbots. Los amigos digitales con IA proponen una autoafirmación del usuario, sin que existan cuestionamientos, objeciones ni desavenencias. Precisamente, el reemplazamiento emocional citado por los psicólogos pareciera refrendar la pérdida del Eros que denuncia Han.
En una sociedad que se dirige tan frenéticamente a la tecnificación de las relaciones íntimas, la protección de los adolescentes debiera ser una de las prioridades. Sin embargo, hasta ahora los intentos por regular la relación con la IA no han pasado de amagos.