El espejismo de progreso de la inteligencia artificial generativa

Si bien la adopción de inteligencia artificial generativa está experimentando un crecimiento, el entusiasmo de los usuarios ha caído en vista de los resultados. Lejos de configurarse como un arma para cambiar el mundo, la nueva tecnología ha abierto las puertas para estafas, cibercontrol y otros potenciales problemas.

ChatGPT abierto en un móvil y en un ordenador portátil en una escena oscura.

El entusiasmo con la inteligencia artificial generativa cayó un 7% este año.

Indicadores actuales sobre la inteligencia artificial generativa

No es ninguna novedad que el uso de la inteligencia artificial ha experimentado un crecimiento más que significativo en los últimos tiempos. La consulta internacional Prophet lo ha puesto en números: la adopción de esta tecnología para uso personal pasó del 45% en 2024 al 73% este año.

Estos números ilustran lo evidente: millones de personas han incorporado los chats de inteligencia artificial generativa sin ninguna resistencia. Si las grandes empresas querían instalar este producto en el mercado, lo han conseguido sobradamente.

Sin embargo, hay una contracara de este avance. Según el mismo estudio, que fue desarrollado a partir de 2.000 encuestas a usuarios de China, Singapur, Alemania, y el Reino Unido, el entusiasmo que genera la inteligencia artificial generativa está en caída. Concretamente, ha experimentado un descenso del 7% en relación con el año pasado.

Es una consecuencia de los distintos usos que se le han dado a los chats. En un comienzo, el acercamiento fue más tentativo, a modo de prueba. Hoy en día los usuarios quieren resultados concretos, es decir, buscan materializar las supuestas ventajas que ofrece esta tecnología.

En ese sentido es que el impacto de la inteligencia artificial aún no se siente en el común de la población. Pareciera que la gran promesa de desarrollo no se cumple. Aun más: hay una sensación de que los únicos beneficiarios de este nuevo modelo son los dueños de los medios de producción, que ha podido recortar su base de trabajadores para reemplazarlos por herramientas de IA.

El verdadero progreso: la refinación de las estafas

Si hay un sector donde el auge de la IA generativa ha tenido un impacto verdadero, es en el mundo de las ciberestafas. La nueva tecnología ha abierto una verdadera caja de Pandora, de donde no dejan de salir nuevas formas de defraudar a instituciones y particulares.

Mejor dicho: no se trata tanto de nuevas técnicas de estafa, sino del perfeccionamiento de las ya existentes. En concreto, la inteligencia artificial generativa ha permitido que los delincuentes sofistiquen sus técnicas, mediante un mayor grado de detalle.

Por ejemplo, el phishing anteriormente podía ser reconocido por los errores de tipeo o de logotipos. Es decir: entre los mensajes originales y las copias de los estafadores había mucha diferencia, que permitía ver a simple vista que algo andaba mal. Hoy en día, con los mensajes de phishing generados por IA, resulta mucho más difícil identificarlos como amenazas…, ¡aun para la propia IA!

Para complicar el asunto, la suplantación de la identidad ha llegado a límites nunca vistos. Con la tecnología disponible, se pueden generar falsificaciones de imagen y voz para suplantar la identidad de personas reales, lo que se conoce como deepfake.

Sin ir más lejos, este mismo año un ejecutivo español transfirió 40.000 euros a una cuenta desconocida luego de que su CEO le diera la orden por videollamada. ¿La particularidad? El CEO no era real: era una adulteración realizada con inteligencia artificial generativa que copiaba la imagen, la voz y los movimientos de la persona real.

Un mundo más subordinado y vigilado

El estudio de Prophet no solo revela cierto escepticismo por parte de los usuarios, sino que evidencia que el uso que se le está dando a la IA no es en absoluto técnico ni indispensable. La mayor parte de los consumidores quiere que los chats se adelanten a sus deseos, ya sea presentándoles los descuentos de sus marcas preferidas (como eligió el 60% de los encuestados) o de otras maneras.

En paralelo, un reciente informe compartido por el medio inglés The Guardian indica que el principal uso de la IA en el mundo del trabajo no es para agilizar procesos, sino para controlar a los empleados. Todo lo que se hace en el dispositivo está monitoreado por un agente automatizado. ¿Con qué fin? Según indica la misma fuente, el objetivo sería aprender de los trabajadores para luego reemplazarlos.

Jerónimo Corregido – Estafa.info – Editor jefe de la sección de noticias
Solo negocios: la implementación de la inteligencia artificial generativa no parece estar alineada con las necesidades reales de la sociedad.