Elizabeth Holmes y la estafa bioquímica de Silicon Valley

Elizabeth Holmes pasó de ser la millonaria más joven del mundo a estar condenada por estafa. Su empresa Theranos representó un fraude de cientos de millones de dólares, a causa de que se dedicaba realizar análisis de sangre con una máquina propia que nunca consiguió funcionar correctamente.

Mesa de laboratorio con máquina médica y documentos con sello rojo de “FALSO”.

Elizabeth Holmes convirtió a Theranos en un fraude millonario basado en promesas falsas.

Una introducción a la vida de Elizabeth Holmes

La empresaria Elizabeth Holmes saltó a la fama como la mujer más joven en convertirse en milmillonaria por mérito propio. En el 2014 estuvo incluida en la revista Forbes entre la gente más rica del mundo; dos años después, toda esa fortuna se había reducido a cero.

Para entender lo que sucedió, es necesario introducirse en el contexto de Elizabeth Holmes, nacida en 1984 en Washington. Su tatarabuelo había sido un famoso médico danés que migró a Estados Unidos para convertirse en decano del Hospital de Cincinnati. Seguida por este ejemplo, la muchacha orientó sus estudios hacia las ciencias.

Su primer impulso fue el de convertirse en médica, pero el temor a las agujas la apartó de la carrera, y en vez de eso estudió química en la Universidad de Stanford. Cuando estaba en segundo año, a la edad de 19, pidió a sus padres un capital para iniciar una empresa propia.

¿De qué se trataba este proyecto? Precisamente: de análisis de sangre sin la presencia de una aguja. El emprendimiento llevó el nombre de Real-Time Cures y se asentó en Palo Alto, el corazón de Silicon Valley, California. Más adelante la firma cambió el nombre a Theranos.

Pronto empezó a conseguir dinero de inversores pesados, como el fondo de inversión de riesgo Draper Fisher Jurvetson, el expresidente de Oracle Larry Ellison, y magnates como Henry Kissinger, George Shultz y James Mattis.

El auge y la caída de Theranos

El proyecto de Elizabeth Holmes parecía bastante viable, como sucedió en España por ejemplo con la estafa del Fórum Filatélico y como siempre sucede en estos casos. Su “invento” se promocionaba dentro y fuera de USA como una novedad en medicina y bioquímica, con ventajas para los pacientes a raíz de la eliminación de la aguja en el análisis.

La empresaria comenzó a hacer apariciones públicas y ganó fama rápidamente. Sin embargo, todo eso era el revestimiento de lo que en verdad sucedía puertas para adentro en Theranos. La famosa máquina Edison de la compañía, con la que se realizaban los estudios, distaba mucho de funcionar bien. Sus resultados eran contradictorios y poco creíbles.

Así fue cómo la empresa comenzó a utilizar máquinas de análisis compradas a otros proveedores, que se modificaban internamente para dar una impresión de autonomía. La verdad era que los análisis de sangre se realizaban mediante la misma tecnología de siempre, pero con un aura de innovación.

La máquina Edison supuso un obstáculo imposible de superar, a pesar del amplísimo financiamiento del proyecto. Por esa razón, desde Theranos se comenzó a implementar una política de silencio para el interior de la empresa: los empleados no podían compartir información entre distintas áreas y tenían prohibido comunicar datos técnicos sobre los procedimientos.

Desde el interior del laboratorio, varias personas se dieron cuenta de que todo era una farsa. Pero primero comenzaron a llegar los reclamos de médicos, pacientes y reguladores, como la Centers for Medicare & Medicaid Services (CMS). Luego se desató una polémica en el propio directorio de la empresa.

Pero las campanas sonarían para Elizabeth Holmes recién en 2015, cuando el periodista John Carreyrou publicó su investigación sobre Theranos en el Wall Street Journal. Allí se expuso la estafa que representaba la supuesta máquina milagrosa y toda la parafernalia construida a su alrededor.

Investigación penal y condena hasta la actualidad

Así pues, en muy poco tiempo la CEO de Theranos pasó de la mujer del momento a quedar tras las reglas. En 2016, los reguladores médicos de EE.UU. realizaron una inspección en la empresa y prohibieron que siguiera funcionando.

En 2018, la Comisión de Valores (SEC) aplicó cargos federales contra Elizabeth Holmes y su pareja Ramesh Balwani. Fueron encontrados culpables de recaudar más de 700 millones de dólares con información falsa.

Si bien pagaron una multa para quedar en libertad, en simultáneo comenzaría otro juicio llevado adelante por la Fiscalía Federal del Distrito Norte de California, bajo la acusación de fraude electrónico y conspiración.

Ese fue el detonante final. La sentencia, dictada en 2022, ordenó que tanto Elizabeth Holmes como su pareja irían a prisión. Hoy la exmilmillonaria cumple su condena de 11 años en una cárcel de mínima seguridad de Texas. Se dice que, por su buena conducta, podría acortar el plazo.

Jerónimo Corregido – Estafa.info – Editor jefe de la sección de noticias
Con Theranos, Elizabeth Holmes hizo una fortuna basada solo en promesas y pronósticos, sin ningún resultado concreto.