El peligro de las gafas Meta: privacidad bajo amenaza real

Se reabre el debate en torno a las gafas de Meta. La privacidad parece estar en segundo lugar, en vista de que los dispositivos se están usando para grabar a individuos sin consentimiento. Más que un entretenimiento, el nuevo dispositivo parece un arma de vigilancia y espionaje.

Mujer interactuando con una interfaz de Meta AI y herramientas de reconocimiento digital.

Con las gafas de Meta, la privacidad de terceros puede vulnerarse fácilmente.

Una perspectiva sobre las gafas de Meta: privacidad y usos actuales

Las gafas inteligentes de Meta son un intento de combinar la inteligencia artificial con la conectividad permanente. Dos factores que, hasta ahora, no le han dado buenos resultados a nadie.

Se trata de una propuesta que combina cámara, micrófonos, altavoces y un asistente personal, todo en el diseño de gafas Ray-Ban clásicas. Una fachada discreta para un dispositivo potente, con la potencialidad de filmar todo lo que se cruza en el espectro visual.

Justamente esta capacidad es lo que está despertando las primeras grandes controversias en torno a las gafas de Meta. La privacidad de terceros pareciera no ser el principal elemento tenido en cuenta por la empresa al lanzar su nuevo producto.

En efecto, este IA wearable facilita el espionaje de personas por su discrecionalidad. A pesar de que hay una luz que se enciende cuando la cámara está filmando, esa señal se puede obstruir fácilmente o incluso puede ser pasada por alto por las personas que están siendo apuntadas.

Meta no es la única marca que desarrolla este producto, aunque controla el 80% del mercado. Los especialistas consideran que en los próximos años esta tecnología llegará a unas 100 millones de personas.

Sin embargo, cabe destacar que la filmación en la vía pública es una facultad exclusiva de las fuerzas de seguridad. En ese sentido, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) señala que cualquier uso de las imágenes tomadas sin consentimiento representa una ilegalidad. Pero, ¿se condice esto con el uso práctico real que se les dan a las gafas?

La respuesta es que no, en vista de que hay incontables casos de uso de las filmaciones sin el consentimiento de las personas. Las gafas de Meta son usadas sobre todo por hombres que acosan mujeres y luego suben sus grabaciones a redes, o bien por gente que practica bromas sobre terceros para hacer videos graciosos. Años luz de tecnología aplicados a las vulgaridades más grandes.

La punta de lanza para una nueva era de espionaje tecnológico

Precisamente, el hecho de que las gafas inteligentes de Meta sean utilizadas para fines tan bajos hace pensar cuál es el verdadero fin de su desarrollo. ¿O acaso la empresa gastó una fortuna en inversiones para crear un juguete costoso y prescindible?

Sin dudas la principal potencia de las gafas con IA es su capacidad para recabar datos. Esta información puede resultarle indiferente al propietario del dispositivo, pero puede ser fundamental para la firma que mueve los hilos.

Un ejemplo grafica el asunto bastante bien. En Nairobi, Kenia, un grupo de trabajadores tercerizados por Meta indicaron que, entre sus tareas, se incluía ver videos filmados con las gafas de gente teniendo relaciones sexuales, desnudándose en privado, usando el baño u otras actividades íntimas.

Los usuarios generalmente no se daban cuenta de que las gafas estaban filmando, ya sea por falta de práctica en su uso o bien porque el dispositivo recopilaba la información independientemente, sin ser accionado por el usuario. Todos esos datos eran implementados para el entrenamiento de nuevos modelos de inteligencia artificial.

Cuando el caso se hizo público, Meta finalizó su contrato con la empresa tercerizada, Sama. Los hechos salieron a la luz tras la investigación de los diarios suecos Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten, realizada junto a la periodista keniana Naipanoi Lepapa.

Está claro que las grandes empresas están dispuestas a lo que sea para cuantizar y mecanizar la vida de los humanos, en función de predecir su conducta y venderles cuanto producto y servicio haya por generar. Un horizonte bastante gris para el mundo, donde las personas se espiarán entre sí para maximizar el rédito de las grandes corporaciones.

Jerónimo Corregido – Estafa.info – Editor jefe de la sección de noticias
Las gafas de Meta son un nuevo escalafón en el sueño de vigilancia constante de los tecnócratas posmodernos.